Entrevista en Radio Talamanca "Vacaciones creativas con nuestros peques"

Hola a tod@s en este principio de verano y vacaciones. Me asomo en esta ocasión para compartir con vosotr@s el programa que grabamos en Radio Talamanca con la intención de cambiar un poquito el chip este verano y aprender disfrutando, en lugar de quedarnos en casa aburridos haciendo las listas de deberes y los cuadernillos que nos han mandado para estos meses. Hagamos posible que tengamos experiencias increíbles que no olvidaremos nunca y, quien sabe...., puede que de una de esas descubramos nuestra pasión!! Pero lo que es seguro, es que, con un cambio de actitud y enfoque, se nos ocurren ideas geniales y, de lo genial, siempre se aprende.... A disfrutar!!!!












P.D.: Podéis enviarme vuestra experiencia en los comentarios o etiquetándome en las redes sociales. Estaré encantada de ver las fotos de esos momentos inolvidables!!!

Besotes!!

Entrevista sobre Porteo, Homeschooling y Educación Consciente en Radio Talamanca

Hola a tod@s, os dejo la entrevista que nos hicieron sobre los temas que más nos apasionan. Espero que la disfrutéis y que me llegue cualquier comentario o duda que os surja.

Gracias por estar ahí y que tengáis un feliz fin de semana!!!





"Mi hijo tiene problemas de concentración"

"Mi hijo tiene problemas de concentración, me acerco a él mientras juega y le pregunto de qué color es cada cosa que le señalo. Me preocupa porque confunde los colores".







Un día, una mamá con la que coincidía y compartía experiencias habitualmente me comentó su vivencia con su pequeño de dos años y medio.

Entiendo su preocupación porque era el tercer hijo y ya contaba con experiencia, así que su mente opinaba que los patrones de desarrollo y comportamiento de su tercer hijo debían coincidir con los de sus hermanos.

Contado con más detalle, ella me confesó: "Mi hijo pequeño tiene problemas de concentración". Mientras está jugando con los dinosaurios le pregunto: "Miguel, ¿de qué color es esta libreta?", el niño mira un segundo y me contesta, ¡Roja!" y así es. Seguido le vuelvo a preguntar "¿Y este coche?", "¡Azul!", vuelve a acertar. Pero, al tercero, le digo "¿Y esta pelota?" y, mirando rápidamente me responde "verde", cuando es naranja......"

A partir de estos comportamientos, nos aventuramos a sentenciar que el niño tiene un problema de concentración  y no nos damos cuenta de que queremos controlar tanto cada segundo del desarrollo de nuestros pequeños que no les dejamos espacio para SER ellos mismos y seguir su propio camino, su propio ritmo y sus propios intereses. Estamos con nuestra mirada puesta en tablas de crecimiento, aprendizaje y listas de objetivos que en observar  quién es la personita que ha venido a compartir esta vida con nosotros y a quien debemos acompañar.

Lo que a mí me preocupó fue la lectura que la madre hacía de esa experiencia porque no sé cómo lo ves tú, pero yo escuché que había un niño de dos años muy concentrado en una actividad, desarrollando todo un guión sobre la relación entre dinosaurios, poniendo quizás su energía en imitar diferentes voces, roles y demás. Viene su mami, a la que adora y a la que le encanta complacer y le distrae del juego con una pregunta sobre un color. El niño, con su mejor intención, le contesta y sigue jugando. Al minuto vuelve a interrumpir su concentración con una pregunta similar y vuelve a colaborar. Pero a l tercera ya no tiene ninguna gana.... Él lo que quiere, donde tiene puesta TODA su CONCENTRACIÓN es en su juego...







En mi opinión, tenemos muy aprendido este tipo de comportamiento y este modo de interactuar con los peques, sin embargo, no lo haríamos con un adulto porque en seguida pensaríamos que le estamos entorpeciendo la tarea en la que está. Pues yo siento lo mismo hacia los niños. Considero que dañamos mucho su concentración llevándola a sitios que no les interesa. Sí soy partidaria de dar opciones y propuestas, pero siempre escuchando cuál es la respuesta del que tengo delante y, además, durante todo el camino, porque también puede suceder que el niño acepte darnos su atención durante un rato y después ya no sienta el mismo interés y quiera retomar su actividad.... En ese caso, ¿has visto algún adulto que incluso ha tachado al niño de interesado o de poco interesado o de dejarle tirado???? Yo sí, y creo que no nos gustaría vernos en esas situaciones en las que ponemos, a veces, a los niños.

Con los años he ido poniendo cada vez más un poquito de atención en estos temas para ir siendo más cuidadosa y respetuosa con los pequeños y los mayores. Os animo a ir escuchando esas señales de las personas que nos rodean (independientemente de su edad) y respetarlas cada día un poquitito más.

Feliz Día!!! 

"Mi hijo no me hace caso"



“Mi hijo no me hace caso”, “No me hace ni caso”, “Mírale, como si estuviera sordo”, “Es que tengo que repetírselo mil veces”... son frases que seguro que hemos escuchado cientos de veces. Yo empecé a tomar conciencia de ello hace algo menos de diez años. Mi gran amiga me lo dijo un par de veces y, una de ellas, algo hizo conexión en mi interior. Miré a su hijo y le pregunté a ella: “¿Seguro? ¿De verdad piensas que no te hace ni caso? Se levanta a la hora que le dices, se pone la ropa que le dices, desayuna lo que le pones en la mesa, va al colegio porque le has matriculado tú a la hora que le marcan (ni cinco minutos antes, porque el cole está cerrado, ni cinco minutos después porque llega tarde), se sienta donde le dicen y hace durante toda la mañana lo que le indican, sale al patio a jugar cuando le dicen y almuerza lo que le has puesto en la mochila o lo que ha pedido la profe, come cuando es la hora y lo que marca el menú y termina su jornada cuando toca la sirena. Suponiendo que no tenga ninguna actividad extraescolar, tiene un tiempo de juego más o menos libre y luego va a casa cuando le avisas para hacer los deberes que le han mandado, ducharse porque toca e ir a la cama cuando es la hora. ¿¿¿¿¿ Aún crees que no te hace caso?????”





Lo que yo creo es que los niños están saturados de “hacer caso” y necesitan hacerse caso un poquito a ellos mismos. Por lo tanto, si le llamamos mientras está jugando, es normal que no nos escuche. Primero porque está concentrado en lo que está haciendo y segundo porque está harto de atender a lo que “tiene que hacer”.



Desde que nació mi primer hijo, la palabra obediencia (junto con otras que ya compartiré) desapareció de mi vocabulario. A veces intentaba compartir con él algún objeto, actividad u observación y me encontraba con que él estaba interesado en alguna otra cosa. Supongo que tenemos muy interiorizado lo de “estimular” a los niños de una forma activa. Enseguida me di cuenta de que, si conseguía que quitara su atención de lo que tenía entre manos para ponerla en lo que yo quería mostrarle, no estaba “estimulando” nada, sino más bien entorpeciendo su concentración y su interés natural, así que cada vez me resultó más fácil simplemente acompañarle en sus inquietudes y en lo que él me iba marcando y esperar el momento oportuno para mostrarle algo que a mí me parecía de interés. Al principio, resulta difícil frenar nuestro impulso de “enseñar” cosas, pero luego vas viendo que lo que realmente cala en una persona es aquello por lo que se interesa espontáneamente.








Por otro lado, comencé a cuestionarme todas esas cosas que se supone que “tenemos que hacer” y que el niño “tiene que hacer”. Por lo tanto, empecé a entender que no tenía por qué hacer las cosas que yo le ordenaba, si no que prefería comunicarme con él desde comprender los deseos, apetencias, necesidades, miedos y demás de uno y de otro.







¿Cómo te sentirías tú en su lugar? ¿Cómo te sientes a día de hoy si tienes un/a jefe/a muy controlador/a? ¿Cómo te sientes a día de hoy si visitas a tus padres y te dicen todo el rato lo que tienes que hacer? ¿O te lo dijeran? ¿Puedes imaginartelo? ¿Puedes sentir cómo se siente tu hijo/a siguiendo todo el rato las órdenes de los adultos cuando tienen además tantas ganas de descubrir y explorar sus propios intereses? ¿Sigues pensando que nuestros niños no nos hacen ni caso?????

Una década como mamá

Hace dos días Marcos cumplió 10 años, sí 10!!!!!!  Hace dos días yo cumplí 10 años como mamá, Ariel 10 años como papá y, además, cumplimos 10 años como familia.






En los últimos cumpleaños así lo he vivido, conectándome con mis momentos, mis experiencias y mi ser aquel día x años atrás. Ha sido una experiencia increíble, maravillosa, te permite ser mucho más consciente de todo lo que vives y recordar los pasos que has ido dando.

Diez años como mamá y siete de ellos dedicada a tiempo completo. Parece que en este tiempo no he hecho nada, nada más que estropearme, hablar y hablar de niños y correr de un lado a otro. Pero también he aprendido como nunca a abrazar, consolar, acompañar, respirar y respirar, escuchar sin hablar y sin juzgar, a NO gritar para que otro baje su tono de voz, a no arrancar las cosas de las manos, a comprender la necesidad del otro, a respetar ritmos tremendamente lentos para mí o verdaderamente rápidos, a vivir cada momento con intensidad,  a poner voces a los personajes de Lego, a contar cuentos increíbles, a buscar soluciones creativas, a cocinar comidas mágicas y preparar batidos deliciosamente sanos y glamourosos, a que la expresión "perder el tiempo" no existe en mi vida ni en la de un niño, sobre todo he aprendido a observar, a maravillarme con la vida, con sus ganas de crecer, de descubrir, he aprendido que no podemos seguir si estamos solos, que la oscuridad no sólo está en la noche sino en cualquier paso a lo desconocido, he aprendido que lo más valioso YA lo tenemos....





Esta década ha sido muy intensa, porque además han sucedido el mayor número de cambios que han tenido lugar en mi vida ( dos niños más, seis mudanzas, cambios de ideología, ....) En realidad, es la mayor y mejor preparación que he realizado nunca. Cuando hablo de este tema, siempre nombro al pediatra Carlos González. Leyendo unos de sus libros me di cuenta de que cuando terminas tus estudios haces una fiesta, cuando te casas haces una despedida de soltero, cuando te separas..... Siempre que comienza una nueva etapa en tu vida, todo el mundo entiende que las cosas van a cambiar, van a ser diferentes... excepto cuando tienes un bebé.... Por el contrario, se escucha (y yo misma confieso haberlo dicho) "yo no voy a cambiar mi vida, voy a segur haciendo las mismas cosas". Y yo me pregunto "¿Y quién cuida de ese ser???"




Ser mamá me ha cambiado casi totalmente. Desde el primer minuto, desde el primer día. Y lo que me gustaría compartir es la necesidad de que, antes de ser papás y mamás, nos informemos y sepamos lo que estamos haciendo, porque es la experiencia más intensa que he vivido nunca. Sí, sé que, mi experiencia puede resultar más intensa que otras por la opción de crianza que hemos elegido, pero realmente cualquier opción va a tener una gran necesidad de tu energía durante un tiempo indefinido. Precisamente hemos escogido este camino porque hemos ido sintiendo las necesidades de los peques y hemos intentado cubrirlas.




En estos diez años he aprendido muchas cosas, muchas ideas han sido modificadas dentro de mí. Ahora parece que al principio fue más fácil y que se va complicando, pero, en realidad creo que antes tenía más energía y que ahora estoy más cansada. Y siempre comento que me hubiera gustado tener información antes de cada momento para poder contar con las herramientas adecuadas y comprender mejor la situación. Hemos ido aprendiendo las cosas, según se nos presentaban y, a veces, al principio, no comprendes qué pasa, no comprendes por qué aquello que te habían dicho que tenías que hacer, no funciona.





Nosotros entramos en la crianza natural de la mano de nuestro hijo Marcos hace 10 años. Todo empezó con cada uno de sus pasos. Primero fue el colecho. Habíamos puesto una minicuna al lado de la cama y cada vez que le dejaba en ella, se despertaba, así que terminamos metiéndole en nuestra cama y a partir de ese momento todo el mundo pudo descansar.

A los cinco días nos encontramos con que nos recetaban biberón porque había perdido 20 grs!!!! Sí, ahora parece una  tontería, pero en aquel momento te encuentras sólo, sin experiencia, queriendo dar pecho exclusivo pero tomando una decisión sobre un bebé que está en tus brazos y que si soplas, se te va. Al final, Ariel tomó la sabia decisión de que nuestro hijo estaba sano y perfectamente, que la leche de su madre era todo lo que necesitaba  y que 20 grs era un peso ridículo....

Meses después, con gases día y noche, nos diagnosticaron "mala pauta alimenticia" por dar pecho a demanda. Tras media hora de mi pequeño llorando con un biberón de manzanilla en la boca, dije "¡A tomar viento!!" Y volví a confiar en nuestra naturaleza.

Con la incorporación de la alimentación complementaria, lo mismo: dos comidas llorando para meterle la cuchara en la boca fueron suficientes para decidir que no deseábamos que nuestro hijo tuviese ese tipo de relación con la comida. Así que, sin saber, hicimos nuestra versión de BLW o sea, escuchamos y acompañamos a nuestro hijo en su encuentro con la alimentación complementaria.

Y así fue sucediendo con el porteo, el gateo, la exploración..... Ha sido precioso, fascinante y maravilloso. Sin embargo, siempre he echado en falta información previa. Tenía la información de lo que yo había aprendido, de cómo lo hacemos en esta sociedad, pero eso no funcionaba con mi pequeño... y eso me hacía sentir perdida. Sí, poco a poco, vas escuchándole, vas escuchándote, vas leyendo y, al final, llegas a comprender y a poder acompañar, pero me hubiera encantado tener el conocimiento previamente.

Lo bueno es que, al final, no nos desoímos y buscamos el camino para llegar a lo que somos y sentimos verdaderamente.

Ahora, tras estos diez años de maternidad, puedo compartir cientos de experiencias y ayudar a otras personas sobre temas de colecho, lactancia, porteo, BLW, crianza natural, acompañamiento emocional, rabietas, necesidades primarias del ser humano, Comunicación no Violenta, crianza en la naturaleza, homeschooling, apego, empatía, tribu..... Y todo ello ha sido gracias a un intenso trabajo "a pie de campo" escuchando y buscando en el adentro y en el afuera para encontrar aquello que alguno de mis peques estaba intentando decirme. 

Muchas gracias Marcos por ser tú, por no renunciar nunca a lo que sientes y a luchar por aquello que sabes que mereces, por ser mi maestro, mi avatar. Muchas gracias Álex y Martina por lo mismo y por aportarme una nueva versión cada momento y gracias a Ariel por la paciencia, el no juicio y la confianza ciega que siempre tienes en mi.

¿Cuantas horas juega tu hijo al día?

Hace bastantes años... unos diez... comencé a leer sobre crianza consciente y respetuosa, juego libre, autoregulación....... Seguro que, si estás leyendo esto, conoces de lo que te hablo...





Siempre he comentado que no soy una persona fácil de convencer. En principio leo o escucho cualquier opinión y luego le doy vueltas a la cabeza durante unos días y saco mi propia opinión, jeje... En ocasiones le digo a mi compañero que odio limpiar, porque en esos momentos en que me pongo a barrer o tender la ropa, es como una meditación para mí (sí, ya ves, curioso, ¿verdad?). Al ser una actividad que no necesita mi mente (como cuando estoy atendiendo, jugando o respondiendo a alguien), mi cuerpo entra en automático y permite que mi cerebro se dé un viaje.... y comienzo a pensar en todas esas cosas que he leído, escuchado, me han dicho o preguntado. De esos momentos salen todas mis "teorías". Una de esas teorías consiste en el juego libre.

Como os decía, estaba de acuerdo con todo lo que me llegaba sobre el juego libre, pero mi gran click se hizo cuando empecé a sentarme a observar a mis hijos jugar. Podían estar durante horas entretenidos en cualquier empresa. Me fascinan esas situaciones porque veo que de ahí sale todo, sale nuestra persona, nuestra personalidad.



Así que lo que me propongo compartir contigo es el resultado de esa experiencia, fuera de libros, teorías y profesionales, desde madre a madre, desde experiencia a experiencia.





A partir de mis horas de “observadora profesional” me di cuenta de que una persona, un adulto, tú o yo, podemos ser mañana lo que queramos ser. Mañana yo puedo optar por redactar mi currículum y presentarme en las multinacionales más agresivas para buscar mi oportunidad y trabajar durante 10 horas diarias poniendo toda mi energía en ello o puedo buscar una ONG y volcarme en su causa. Observando las horas de juego libre de mis hijos, me di cuenta de que (aunque muchos adultos hemos grabado en nuestra mente que no elegimos, que somos víctimas, eslabones de una cadena o piezas de un engranaje, que estamos donde estamos porque un día alguien nos llevó por ahí o porque tomamos una elección que hoy no nos convence), los adultos seguimos jugando. Todas las personas jugamos durante toda nuestra vida. Todos desarrollamos un papel que elegimos o aceptamos, un rol. Unos optan por un rol sumiso y otros prefieren algo de riesgo o creatividad, como los empresarios.

Podéis hacer el ejercicio de recordar a compañeros de clase de hace algunos años, recordar a qué jugaban entonces y ver a qué se dedican hoy en día o cómo son sus relaciones. Recordaréis al que siempre estaba jugando al fútbol, al sensible, al que jugaba al ajedrez, al que le flipaban los LEGO, a la líder de las chicas, a la chismosa, la perfeccionista, a la que le encantaban los animales o la naturaleza..... Alguno de ellos puede que haya incluso estudiado algo que no tiene nada que ver con su trabajo dehoy en día….

En un entorno de juego libre en tiempo y amplias opciones, cada niño puede experimentar diferentes campos, puede dedicar tiempo a aquello con lo que más disfruta, porque nadie juega a algo que no le gusta, el juego implica disfrutar. Y si disfrutamos el mayor tiempo posible, si dedicamos el máximo tiempo a una actividad que nos gusta nos sentiremos felices y cada vez seremos más buenos en esa actividad con lo que nuestro bienestar crecerá en un círculo constante (Seguro que conoces a alguien que disfruta tabajando dedicado a su hobby o a alguien amargado porque detesta su empleo pero piensa que no tiene otra opción). Esto nos brinda la oportunidad de conocernos y conocer cómo nos gusta pasar nuestro tiempo, es decir, VIVIR. También nos empodera y entrena a tomar nuestras propias decisiones y a asumir nuestras equivocaciones (que no fracasos).  







Seguro que no os resulta extraño que un adolescente o joven no sepa qué le gusta, qué quiere estudiar o a qué se quiere dedicar. Incluso algunos adultos se encuentran en esta situación.¿Encontraste tú tu pasión desde el principio? Yo no… ¿Te sentías seguro y capaz cuando tuviste que tomar tus primeras decisiones en tu juventud?  No es un fallo nuestro, se debe a que no tenemos suficiente entrenamiento y acompañamiento en ello. Normalmente no podemos jugar y experimentar durante el tiempo suficiente y cuando nos equivocamos, solemos tener a alguien que nos echa la bronca o nos juzga por haber “fallado”. Desde pequeños, comenzamos a tener demasiadas tareas que “hay que hacer” y “hacer bien” que se anteponen al tiempo de juego (como los deberes) y grabamos en nuestro interior que el “deber” es lo primero, aunque no nos guste.


En el “juego de niños” no existen los fallos. Todas las opciones son válidas porque hay cabida para la fantasía. El “juego de adultos” no debería ser diferente, porque la fantasía podría pasar a llamarse “creatividad” y el fracaso “experiencia”. En ese caso, nunca se pierde…. O, ¿no es así el “juego” de los empresarios adultos?


En mis horas de experiencia como “observadora de juego libre” he podido ver muchas situaciones que tienen su traducción en el mundo adulto y que, por lo tanto, considero un entrenamiento, como:


  • Discusiones Diferencias con jefes, clientes o compañeros
  • Organización de roles Jerarquía en el trabajo, familia, amigos….
  • Propuestas de juego Propuestas laborales o personales
  • Búsqueda de soluciones Búsqueda de soluciones
  • Pasión, implicación Pasión, implicación
  • Selección de amigos Selección de amigos
  • Rechazo del juego Selección de oferta laboral o pareja….





Por todo esto y mucho más, pienso que es tan importante que nuestros niñ@s jueguen el mayor tiempo posible y en entornos con la mayor libertad y oferta disponible, porque así tendrán la oportunidad de encontrar su hueco, qué les apasiona, en qué rol se sienten más cómodos, cómo y con quién les gusta jugar más al “juego de la vida”. Que puedan grabar en su ser que tienen la capacidad y la posibilidad de elegir quienes quieren y pueden ser y que tengan claro que se puede vivir jugando, o sea, disfrutando.

Espero que este fin de semana aprovechéis para jugar y jugar y continuar el lunes. ;D

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El síndrome de Peter Pan


Seguro que alguna vez has escuchado la expresión "tiene el síndrome de Peter Pan". Puede ser que incluso conozcas a algún niño que haya pasado por ello. Se trata de la etapa en la que los niños mayores confiesan que no quieren hacerse mayores o adultos que quedan atrapados en la edad infantil.







Yo misma pasé por esa fase. Recuerdo cuando compartía con mi madre que no quería hacerme mayor y ella me explicaba que este sentimiento era compartido por otros niños. Me decía que era común y que se pasaría, que cada edad tiene cosas buenas y otras menos buenas, pero que puedes disfrutar de lo positivo de cada una. Aquella conversación me dejó más o menos tranquila y, en efecto, mi "síndrome" fue desapareciendo.

La alarma me saltó cuando fue mi hijo de nueve años quien acudió a mí para compartir ese sentimiento. Me confesó que no quería hacerse mayor porque los adultos están siempre preocupados y estresados. Esa información, que hasta entonces no había tenido, es la que me ayudó a comprender que no existe dicho "síndrome" por motivos naturales, sino que es una reacción a lo que los niños ven que les depara el futuro como adultos. Creo que, en las circunstancias en las que vivimos muchas veces, esa resistencia es normal.







Biológicamente, no hay especie animal que no busque la evolución constante. Si miramos a un humano recién nacido, intenta mover su cuerpo y emitir sonidos utilizando toda su energía. Unos meses más tarde, intentará alcanzar cualquier objeto y distancia. Después se esforzará por vestirse, comer solo e imitar cualquier actividad que vea en los mayores. Así que, si nuestra especie llega a una edad en la que quiere estancar su desarrollo, yo me preocuparía y mucho.... En mi opinión, si estos niños más mayores vieran adultos que ríen, abrazan y trabajan apasionadamente en algo que les encanta y que evolucionó a partir de su juego o hobby favorito, que se relacionan de una forma rica, amable y amorosa con las personas de su entorno y que llevan una vida fácil y equilibrada... estarían deseando seguir desarrollando sus juegos y sus amistades de la misma forma que lo hacemos en la infancia hasta llegar a la edad adulta. Pero la realidad es que, conforme vamos creciendo vamos dejando cada vez más esas actividades que nos gustan y con las que disfrutamos para ir haciendo "lo que debemos hacer" y "lo que tenemos que hacer".... Eso no resulta atractivo para nadie.

La sociedad que tenemos es la que es y tiene cosas maravillosas, así que, para que nuestros pequeños puedan seguir creciendo con la mayor alegría y pasión posible, propongo:

*Acompañarles en cómo se sienten y cómo les afecta lo que ven a su alrededor, para ayudarles a tener una buena forma de relacionarse con las circunstancias
*Aceptarles como son, con su ritmo y su forma de vivir, para que no tengan que tomar un rol en el que se sienten tensos o incómodos y alejados de su naturaleza
*Respetar sus gustos, intereses y hobbys para que puedan desarrollarlos y disfrutarlos durante todo el tiempo que deseen, incluso convertirlos en su forma de vida
*Mejorar nuestras propias vidas para darles unos padres más relajados, más felices y amorosos y un mejor modelo







Hace tiempo me di cuenta de que yo (o cualquiera de nosotros) puede ser la persona que quiera, mañana puedo seguir viviendo la vida que llevo hoy, puedo dejarlo todo e irme a viajar de mochilera o buscar un empleo en una multinacional con intención de escalar al puesto de dirección.... YO elijo mi vida... Así, que cada día intento elegir la mejor versión de la opción que he escogido, tomar conciencia de que tengo la oportunidad de elegir y sentirme dichosa por ello.

TE ANIMO A DAR HOY LA MEJOR VERSIÓN DE TI EN LA OPCIÓN DE VIDA QUE HAS ELEGIDO.

Espero poder ayudarte con mi vivencia para que podamos acompañar las vivencias de nuestros pequeños.

Como dijo Gandhi, "Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo".



Feliz fin de semana!!

¿Conoces el "Tiempo Especial" con los niños?

Seguro que a ti también te ha ocurrido...  ¿Intentas llevar una crianza respetuosa, satisfacer la demanda de tus niños, complacer sus deseos y peticiones, respetar sus necesidades y acompañar sus emociones pero, aún así siguen teniendo rabietas?

Hace dos años, cuando mi hijo mayor tenía 8 años, aún me preguntaba ¿¡¿¡POR QUÉ?!?!? ¿Por qué me pasa esto a mí? No comprendía cómo podía ser que, a pesar de todo lo que yo hacía, alguno de ellos aún se sintiera mal y, por lo tanto, se comportaran de una forma no deseada. 

En la medida en que me ha sido posible, he respetado sus ritmos de sueño, comida, aprendizaje, juego.... Creo que he llegado a diferenciar realmente los TENGO QUE (HACER)... que nos creamos de los verdaderos, y os puedo asegurar que los imprescindibles son extremadamente pocos.

Hace cuatro años, me di cuenta de que lo que está por encima de todo son los sentimientos de las personas, si mi deseo es acompañarles, tengo que anteponer, por encima de todo, su bienestar emocional. Y, durante los últimos dos años, no he parado de formarme y trabajar en este terreno.


Álex me cuenta un cuento para que escuche y valore cómo ha mejorado en la lectura


Así descubrí el "Tiempo Especial". Consiste en un tiempo determinado, previamente negociado entre padres e hijos, en el que el padre acompaña al niño en una actividad que él elige.

Se pueden acordar:


  • El tiempo que va a durar. Puede ser desde  15 minutos diarios, hasta una hora a la semana un día concreto o una tarde o mañana entera en fin de semana. Depende de las necesidades y las posibilidades de cada uno.
  •  Las distancias posible para recorrer. Como no todo el mundo dispone de las mismas alternativas, tendrán que acordar si se puede coger el coche o el bus o se puede desplazar a un lugar a más o menos lejano, ya que también hay que tener en cuenta que desplazarse lleva un tiempo y si existen otros hermanos.
  • Con quién prefiere o necesita pasar ese tiempo especial, si con el padre, la madre, un tio o tia, ....

Normalmente pensamos que pasamos mucho tiempo con nuestros hijos (sobre todo los que educamos en casa), pero muchas veces ese tiempo no es de calidad, simplemente compartimos espacio, uno está centrado en una actividad, mientras nosotros hacemos cosas por casa... 



Martina y yo jugando a las cartas de animales


En ocasiones, he escuchado que no es tan necesario ese tiempo, pero yo siempre planteo la cuestión desde el siguiente punto de vista: 

"Imagina que nunca tienes tiempo de intimidad con tu pareja, trabajáis juntos en la misma empresa con cuatro compañeros más, coméis en el bar de al lado y cenáis en el piso de arriba, donde vivís con vuestros dos hijos, el fin de semana vais a comer cada día a casa de los abuelos y por las tardes quedáis con amigos... Así, año tras año,... En definitiva, que no tenéis NUNCA ese espacio en el que os encontráis los dos a solas para hablar, tomar un té simplemente compartir silencio... " 



Pintamos juntas un mandala mientras tomamos una infusión



¿Cómo lo ves? ¿Te sentirías bien con la relación? ¿Sentirías lo importante que eres para esa persona que es tu pareja? 

A pesar de que nuestro entorno nos resulte muy enriquecedor, adoremos a nuestros hijos, pareja, padres o amigos, la intimidad se crea entre DOS personas, sí, sólo entre dos personas.

Así que, si tu hijo está siempre en grupo, en manada, se lo pasará muy bien con sus hermanos, pero al final acabará viéndolos como rivales que le quitan el cariño de sus padres, que le dejan en la sombra o el anonimato, se sentirá no querido, no especial para ti, no valorado, necesitará pujar, luchar por esa atención
y, CUANDO ALGUIEN SE SIENTE MAL SE COMPORTA MAL.

Así que, la mejor forma de hacer sentir plena a la persona que sea (tu pareja, tu amig@, tu hij@,....) es crear ese espacio de lugar y tiempo en el que estás por y para él (sin móvil ni obligaciones ni distracciones) acompañándole en esa actividad que es taaaan importante para él/ella o en eso que tanto le apetece hacer y sin juzgar si es más o menos interesante, aceptándole, aceptando sus gustos y su persona sin valoraciones ni peros..... Eso le hará sentir verdaderamente especial!!! Y, CUANDO NOS SENTIMOS BIEN NOS COMPORTAMOS BIEN...

¿Acaso no es lo que necesita todo el mundo? ¿No es lo que necesitabas cuando eras más joven? ¿No es lo que necesitas ahora?

No falla, pasar tiempo de calidad con las personas sin juicios ni valoraciones a cerca de su persona, aceptando todo lo que es, hace sentir bien a cualquiera.

Así que, te animo a dedicar aunque sea un pequeño tiempo individual a cada uno de tus niños con toda tu atención y aceptación y mires a sus ojos. Allí encontrarás un sol que resplandece!!


Mujeres




Siempre  me indentifiqué más con la energía masculina que con la femenina. Era bajita y delgada, pero mis músculos y mi  personalidad fuertes y robustos, de pocas emociones. Incluso siempre he confesado que mi primer embarazo fue una decisión, desde la mente. Eso sí, entonces, se abrió una puerta a mi maternidad y tras ella, una a mi feminidad. La Caja de Pandora se había destapado....


A partir de ese momento, no he cesado de descubrir, conocer, estudiar, indagar, manejar y disfrutar de mi capacidad femenina, una energía, una sabiduría y un conocimiento que está dentro de todas nosotras pero que muchas no conocemos.Ya he comentado otras veces que hasta entonces había vivido  de una forma muy masculina, como se suele hacer en esta sociedad, pero desde que comencé a permitirme ser mi yo completo, he descubierto una capacidad y un poder mucho más potente del que sentía antes. Y ya se sabe, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, que, como aprendiz que me considero, a veces una tiene la habilidad de manejar y te sientes increíblemente grande y satisfecha y otras nos supera y abruma.


Durante los últimos años,  no sólo he apreciado este cambio evolutivo en mí, si no en todo mi alrededor. Creo que este es un tema que se puede abarcar desde muchíiiiisimos lugares y con muchíiiisimos colores. Yo misma, había pensado escribir sobre mi malestar sobre algunos aspectos, ciertas quejas e incluso reivindicaciones, pero después se me ha pasado y mi interior me ha llevado por aquí, creo que ya hay bastante queja y viene bien aportar un poco de bonito.






Hace unas pocas semanas, una gran AMIGA, una gran PERSONA, una gran  MUJER, una gran COMPAÑERA y una gran MAESTRA, me pasó un audio de un cuento, un cuento precioso que me gustaría compartir porque veo que cada vez hay mayor conciencia. Creo que en la historia reciente la mujer ha vivido en un lugar que no es el que le corresponde por naturaleza y que hay un despertar colectivo lento pero seguro. Creo que las nuevas generaciones darán consistencia.


Os dejo el cuento las Mujeres Árbol. Espero que os guste y os llegue tanto como a mí.
 



Y os dejo también el enlace a la página de Claudia Tremblay, una artista que conocí hace algunos años y que me fascina.

Espero que os guste y que disfrutéis de vuestro día.




Momentos de crisis para metamorfosearse





Hace ya algunos años que comencé a tener suficiente información como para saber que no somos víctimas de nuestro destino ni de la marea si no que dibujamos los trazos de nuestros días y que toda experiencia es elegida por y para algo, lo que ocurre es que a veces lo hacemos de una forma consciente y "elegimos" el cambio y otras veces lo hacemos de forma inconsciente (o, conscientemente, no hacemos nada) y sentimos que la marea nos arrastra. Pues bien, así me he sentido yo en los últimos meses....

En otoño tuvimos la confirmación de que la casa que alquilábamos en la Ecoaldea de Valdepiélagos no iba a estar disponible por más tiempo, así que ahí comenzó una carrera por encontrar otra vivienda, nos planteamos mil y una opciones, incluso cambiar de comunidad autónoma. Pero, para mí, lo más duro fue empezar a despedirme de mi sueño, de mi Ecoaldea, de mis vecinos y mis entornos, de sus calles y hasta de sus baldosas.... ¿Habéis sentido alguna vez que el lugar donde vives es el perfecto y tienes que dejarlo??

Exceptuando los comentarios de Instagram, nunca he hablado con detalle de mi vida en la Ecoaldea, un día tengo que hacerlo, lo necesito.... pero, a grandes rasgos, puedo deciros que allí encontré tribu de mujeres y tribu de madres, cierto nivel de co-crianza, una casa amplia, cálida y luminosa, un entorno vecinal con las puertas abiertas (literalmente) en donde niños y adultos pueden moverse con la misma naturalidad y eres bien recibido en cualquier casa en casi cualquier momento (porque también aprendí a dar y recibir un respetuoso y amoroso "no", si así era oportuno). No necesité comprar muebles ni ropa porque lo material fluye entre los vecinos. Y siempre encontré a alguien que me ofreciera una taza de té y un rato de cálida charla. Encontré una huerta con la que alimentar y alimentarme (en muchos sentidos) y una naturaleza que te envolvía y te nutría en general. Suena a sueño, ¿verdad? Pues yo lo tuve... lo soñé y, cinco años más tarde, lo viví... y os puedo decir que es real... y que merece la pena...

Bueno, pues aquí podéis oler aún mi herida, mi dolor, mi desarraigo.... sniff, sniff, sniff... Así que, por primera vez en muuucho tiempo, no estoy en una de esas etapas de color de rosa.... ¿o si??? Como me gusta vivir así, o al menos intentarlo...., he empezado a dejar de llorar por aquello que no tengo, a reir por aquello que tuve y a soñar con lo que tendré. Y eso pasa por dar una vuelta más a la tuerca del crecimiento personal, por madurar un poquito más y sanar ciertas heridas, recientes y viejas, porque tooodo está relacionado y aquello que no sanas y no superas vuelves a encontrártelo, vuelves a tener un "septiembre" para recuperar la asignatura...

Algunos que me conocéis sabéis que cada estación del año intento conectarme con la energía del movimiento que implica y unirme a ella para crecer, este año está siendo uno de los más duros en los últimos años, mi objetivo es caminar este camino de la mejor forma posible, hacer este curso con el mayor rendimiento posible, intentando sacar lo mejor de mi y transformar aquello que detecto que me está impidiendo saltar un obstáculo. Y, como pienso que la vida está llena de esos obstáculos y que la diferencia es cómo tú te relaciones con ellos, he puesto mi foco en detenerme más aún en los pequeños detalles (que no significa que me salga.... jejeje), en aquellas cosas que nos nutren, que nos aportan, en un olor, un abrazo, una taza de té.... Me he planteado que cada vez que haya una situación que me resulte molesta o que no pueda gestionar, pararme y sacarme la banderita de "Eres tú quien tiene un problema con esta situación" para poder recuperar la conciencia que perdemos a veces y que no impide elegir la persona que queremos ser. Y es curioso cómo al principio parece imposible, pero poco a poco, vas salvando momentos y cambiando tu lenguaje interior gracias a DECIDIR poner un poquito de CONCIENCIA en los momentos que nos cuestan.







Esto es parte de lo que me pasa a mí, pero el cómo acompañar estos momentos a los que me rodean, cómo aportarles mi mejor versión y cómo intentar ayudarles para que no les deje huella negativa sino positiva, es otro tema....  otro tema mucho más complicado que sigue el mismo patrón, a veces lo consigues y otras veces no....


Os recomiendo escuchar un poquito a Álex Rovira para tener un poquito de inspiración, a mí me encanta, sobre todo aquí, aquí y aquí.


A mí me gusta mucho y me sirve vivir los momentos de cambio o las crisis así, utilizándolas para transformar aquello que no me gusta de mí. ¿Lo has probado alguna vez? ¿Te lo habías planteado así en algún momento?

Lo sepamos o no, necesitamos una tribu


¿Alguna vez te has sentido sobrepasad@? ¿Alguna vez has pensado que te hacían falta dos manos más, dos oídos más, dos brazos más? ¿Alguna vez tu peque ha querido quedarse en el parque hasta caer rendido o llevarse a tooodos los amigos a su casa? O, por el contario, ¿alguna vez te ha dicho “vámonos ya solos a casa, que no quiero estar con niños...”? No creo, ¿verdad? A no ser que estuviera enfermo o que llevara muuucho tiempo sin tener un rato de calidad contigo... Y es que somos seres sociales por naturaleza...





Hace algunos años escuché un proverbio africano que reza “Para criar un niño, hace falta un pueblo entero” y no lo entendí, pero hace ya un tiempo que mi día a día me hizo comprender el significado.

Estamos diseñados (a todos los efectos) para vivir en sociedad, pero no me refiero a una como ésta en la que te cruzas constantemente con personas a las que no conoces y a las que no saludas, que te quedas sin sal y no sabes a qué puerta tocar, … Me refiero a LA TRIBU... Tanto los niños como los adultos necesitamos esa TRIBU, esa ayuda, ese “sabernos con las espaldas cubiertas” y no con la sensación de que toooodo depende de nosotros y de que si nos despistamos algo se va al garete... El estrés y la inseguridad permanente NO ES NATURAL...




Nuestros niños, por otro lado, al no estar condicionados externamente, nos piden aquello que sienten en su naturaleza:

*Moverse libremente de un lado a otro, sin pensar si fuera peligroso o no, porque el interior de un poblado suele ser un lugar de seguridad, no debería haber ningñun peligro (salvo en alguna situaciñon puntual), sino un entorno conocido y acogedor

*Hablar con las personas que nos rodean de forma espontánea. Lo natural es vivir en un entorno conocido y seguro, por lo tanto, los niños pueden relacionarse con las personas que encuentran a su alrededor con confianza, sin embargo, solemos advertirles “No hables con extraños”, inculcando así una sensación de riesgo en ellos que les genera desconfianza en su entorno, y razón tenemos.... pero no es natural, no es emocionalmente sano crecer o vivir pensando y sintiendo que lo que te rodea no es seguro....

*Jugar SIEMPRE y LIBREMENTE mientras la vida adulta se desarrolla a nuestro alrededor, crecemos y vamos aprendiendo, de manera natural, a relacionarnos, los oficios, habilidades, pautas, dinámicas... lo necesario...



De esta forma, cuando termina el día, nuestras necesidades la completo han sido satisfechas y podemos buscar un refugio (físico/emocional) para dormir.

Sin embargo, los adultos hemos olvidado cómo vivir en comuidad y nos criticamos y enjuiciamos. Para una pareja, abarcar todas las áreas que necesita su familia es demasiado, pero... ¿quién tiene tiempo para acompañar a nuestros niños? ¿y a nuestros mayores? La familia nuclear me parece insuficiente, pero, por otro lado, ya no sabemos relacionarnos de forma  sana, amable y respetuosa con las demás personas. Muchas veces o muchas personas sólo sabemos relacionarnos desde el ámbito laboral y, así, mientras los niños van detrás de nosotros (en el mejor de los casos) viendo cómo corremos de un lado a otro HACIENDO COSAS y peleando con las personas de nuestro entorno, se va pediendo la vida, una forma de vida en comunidad, en colaboración, en equilibrio. El sentido del ser humano y de trabajar es perpetuar la especie, sobrevivir, pero estamos transmitiendo el mensaje de que la especie, las nuevas generaciones que nacen, nuestros niños, no son los importantes... Les estamos mostrando con nuestra conducta que lo importante no son sus seres, su sentir, su vivir, sino trabajar más para TENER más, sin relacionarnos con nuestro entorno físico y humano y cuidarlo... Dedicarle tiempo y cariño... Todo el mundo entendería esto si hablásemos de una planta o de un cachorro animal...





Hace unas semanas que tuvimos que dejar la ecoaldea donde vivíamos (de esa experiencia tengo mucho para compartir) y me cuesta entender y aceptar otro tipo de vida en desequilibrio. No puedo evitar desear tener un entorno en el que podamos SER, nos sintamos seguros y protegidos fsica y emocionalmente y haya espacio para SER HUMANO, vivir plena y sanamente. Porque para mí, vivir así, implica:


  • Trabajar para vivir (y no al revés) en aquello que te apasiona y con lo que puedes aportar al resto de la humanidad
  • Tener un entorno social con el que te sientes feliz, aceptado, valorado y respetado.
  • Estar en equilibrio completo. Tener las necesidades básicas físicas y emocionales cubiertas.


Mira a los niños que te rodean y escúchales, ellos son naturales, originales, … Si se quejan, si están inconformes, es que algo a nuestro alrededor no marcha bien...

Seguiré buscando ese equilibrio... Porque si no lo sentimos, si no lo soñamos, no lo podemos crear...

Familias homeschoolers nos visitan en la Ecoaldea

Hace una semanas celebramos un encuentro de familias homeschoolers justo aquí, en la Ecoaldea de Valdepiélagos. Las familias que educamos en casa nos organizamos periódica y frecuentemente para reunirnos y compartir actividades culturales o bien simplemente jugar y disfrutar. Desde hace mucho tiempo yo tenía ganas de que vinieran a conocer nuestra casa porque me parece muy interesante tener tan cerca una ecoaldea. Pienso que puede plantar una semillita muy potente en aquellos niños que sientan un espacio como este y que esa semillita puede regalarnos un futuro más eco-sostenible para todo el planeta...


Copos de nieve que aprendimos a recortar


Pues bien, esa ilusión se hizo realidad y algunas familias vinieron a casa para celebrar "El Club de Proyectos", un encuentro con la idea de que cada niño haga una exposición de aquello en lo que ha estado trabajando o investigando durante el último mes. A mí me encanta esta actividad porque no tiene límites, cualquier curiosidad es válida y también cada uno puede compartir a su nivel, sin presión ni competición.


Marcos presentando lo aprendido con la impresora 3D



Lo habitual es que nos levantemos tranquilamente, preparemos comida y bártulos, lleguemos al lugar de encuentro, se hagan las exposiciones durante un ratito y, después, a comer y a jugar!!! Suena bien, ¿no?

Me apetecía compartir el que celebramos en casa y tuvimos la suerte de que nos acompañaron Laura Mascaró y su familia, así que su marido Jon nos hizo un video con el paseo que hicimos para conocer la Ecoaldea. 





Espero que lo disfrutéis!! Yo os dejo y me voy a terminar de empaquetar cajas para la mudanza final!!!  

Neox TV nos visita. Niños que crecen en la naturaleza

Buenos días!! Después de unas semanas de parón porque estamos hasta arriba con mudanza, me gustaría compartir con vosotr@s la visita que nos hicieron unos periodistas majísimos de Neox, buscando la conciencia que desarrolla un niño que vive en contacto con la naturaleza. Por NATURALEZA, para mí, está incluido el tema del Homeschooling porque intentamos respetar las necesidades globales de cada individuo dentro de un colectivo/grupo social/familia.


Un miércoles por la mañana visitando el embalse del Atazar



En mi opinión, nosotros somos parte de esa naturaleza y es lo primero que necesitamos aprender a respetar o, más bien, no olvidar. Si crecemos en un entorno de límites arbitrarios, siguiendo órdenes arbitrarias, con espacios asépticos y ajenos, donde los horarios, la luz, la temperatura y la climatología son controlados y constantes y con la percepción de que el foco de nuestra sociedad está en que todo el mundo se coloque en sus puestos para poder producir y ganar dinero, no percibimos el exterior, el ritmo vital, la rutina cambiante de la naturaleza, los cambios de luz y temperatura, nuestros propios ritmos, qué necesita nuestro cuerpo para alimentarse cuando hace frío o calor, qué nos regala la naturaleza en ese momento y cómo podemos obtenerlo y cuidarlo.... Sobre este tema hay muchíiiisimo que hablar pero ya he escrito algún que otro artículo comentando algunas cosillas.



Un viernes a las 11h nos llama la atención esta tierra y nos paramos a jugar, las ruedas de su bici acababan de chirriar al frenar y esta experiencia nos ayudó a explicar cómo los frenos se resecan por fuera con el sol pero que, al rascarlo, por dentro sirven. Inevitablemente ven los efectos de la sequía.... 



En esta ocasión, me encantaría poner atención sobre el tema de que si estás a gusto en tu casa/habitación/espacio/mundo/planeta, tomas una conciencia involuntaria de cual es tu relación con ese lugar y SIENTES LA NECESIDAD DE CUIDARLO. Hay tipos de vida que no ayudan en este camino. A mí me encantaría llamaros a salir un poquito más al exterior, a dar más paseos, a sentir olores, temperaturas,...  para poder conectaros con vuestra esencia, vuestra naturaleza y, desde ahí, sentir la necesidad de cuidar y cuidaros (en todos los aspectos).


Pincha aquí para ver el reportaje.

http://compromiso.atresmedia.com/hazte-eco/informativo/vivir-en-una-ecoaldea-una-forma-de-vida-que-contribuye-a-la-proteccion-del-medio-ambiente_201712115a2e70b00cf2b410eaa9b071.html

Feliz día y felices paseos ahora que se acerca el fin de semana!!
Un martes a las 20h paseando con nuestra gata, no hay horarios, solo la necesidad de salir a respirar aire fresco tras un día de lluvia jugando en casa


El otoño, un tiempo para dar luz a la sombra

Las fiestas navideñas están a la vuelta de la esquina y, con ellas, un montón de preparativos, planes, ilusiones, proyectos... En fin, una cantidad tremenda de energía positiva moviéndose en el ambiente... en todo el planeta!! Hace ya cuatro años que comencé a hacer mi propia travesía interior en estas fechas, ya os he contado un poquito en este otro artículo, pero es que es un camino que creo que no termina nunca...






La verdad es que yo no me sentía muy conectada con toda la vorágine navideña, pero me encanta ilusionarme, así que pensé, hay un montón de esa ilusión en el aire y yo quiero unirme a ella. Pensando en ese cambio y en la energía, comenzó a llegar a mi información sobre el sentido de estas celebraciones durante muuuuchos años antes de la religión cristiana, pero eso ya os lo he contado aquí...

El caso es que desde entonces, y cada otoño, voy viendo cómo las personas de mi alrededor, normalmente sin saberlo, y especialmente los niños, se funden con el otoño, se aletargan un poco, no queremos salir tanto a la calle, disminuye nuestra actividad física, nos llama más la lectura, comemos alimentos más fuertes y densos... los médicos lo llaman "astenia otoñal", yo lo llamo "estar conectado con nuestra naturaleza".





Estos cambios se producen a un nivel más físico y evidente, pero lo que más me apasiona es comprobar cómo se producen en el interior. Cada otoño me siento más removida emocionalmente, con el cansancio físico surgen las inseguridades, los miedos, la sombra, la necesidad de cambios en tu "hacer diario", voy viendo mis fallos, mis limitaciones y autolimitaciones y, casi sin darte cuenta, van surgiendo las propuestas de solución. En este último periodo, estoy comprobando que cualquier cosa que me molesta de las personas que me rodean es porque yo no la puedo gestionar de una mejor forma, considero que tendemos a responsabilizar a las demás personas de lo que nosotros sentimos (sobre todo cuando el sentimiento es negativo) en lugar de mirar dentro para ver qué es aquello que nos molesta y qué podemos hacer para mejorar esa situación.  Con los niños eso se hace mucho más evidente porque ellos son puros e intensos y te ayudan a identificar dónde están tus limitaciones, que en ese momento podríamos utilizar para traspasar nuestras propias barreras y superarnos.Tendemos a querer cambiar a los demás para sentirnos mejor nosotros, pero no pensaríamos que nadie tiene derecho a cambiarnos a nosotros sólo porque a esa persona le moleste algo nuestro, esta actitud me parece tremendamente agresiva y con los pequeños estamos acostumbrados a hacerlo constantemente porque es lo que hemos visto que hay que hacer. Sin embargo, de esta forma no permitimos que esas personitas se desarrollen plenamente porque están pendientes de qué es lo que le molesta a cada cual y no de cómo se sienten y qué es lo que necesitan ellos, además, les enseñamos el patrón de que cuando te sientes mal o algo te molesta, lo que hay que hacer es gritar, quejarse e intentar cambiar el comportamiento del de enfrente en lugar de mirar qué es lo que está pasando y buscar una solución para el bienestar de todos. Así que me gustaría compartir las revelaciones que me ha desvelado este otoño sobre mí, por si pueden ayudarte:


  • Cuando estoy con otras personas (no importa la edad) y me molesta algo que alguien dice, considero que tiene derecho a tener su propia opinión, aunque sea diferente de la mía, alguna razón tendrá para pensar así y ¿me gusta cómo me siento yo cuando alguien (no importa la edad) no está de acuerdo conmigo, me juzga e intenta cambiar mi forma de ver esa situación? 
  • Cuando estoy con otras personas (no importa la edad) y me molesta el ruido o el movimiento, no intento que paren, si no que entiendo que tienen una necesidad diferente de la mía y busco cómo no estar yo incómoda
  • Cuando otras personas (no importa la edad) hacen cualquier cosa que me molesta, intento pensar que tienen sus motivos y sus derechos, porque ¿cómo me sentiría si cambiáramos los papeles y fuera yo la juzgada?
  • Cuando algo que me sucede me molesta o no me gusta, pienso qué puedo aprender de esa situación que ya ha llegado y qué puedo aportar yo para que derive en algo que me apetezca más


En general, frente a una situación que me resulta desagradable, intento no sentirme víctima, sino tomar conciencia de que tengo todas las posibilidades para encontrar una solución, no me mantengo pasiva atrapada por la queja y el juicio, puedo actuar, pero, para ello, hay que buscar en la sombra ( en mi interior, mis miedos, mis limitaciones, mi parte negativa) y ver qué es lo que me está imposibilitando dar el paso en positivo. Cuando lo consigo, hay un poquito de luz más en mi interior. 

Se acerca el invierno, cada día un minuto más de luz a partir del solsticio. Te propongo que, cada vez que algo te moleste, te pares unos segundos, respires e intentes dar un poquito más de luz a esa situación, un poquito de positivo, Así, poco a poco, otoño a otoño, iremos creciendo por fuera y por dentro y podamos seguir creciendo durante los inviernos minuto a minuto, para que, cuando lleguen las primaveras nos hayamos transformado en seres frescos y frondosos, llenos de vida positiva y podamos verlo todo desde otro punto de vista. Feliz semana.


Me entrevistan sobre Homeschooling en la Radio Diario del Jarama

Hola de nuevo, en los últimos días he estado y estoy tremendamente ilusionada y entusiasmada porque el pasado sábado 25 de Noviembre me entrevistaron en la radio Diario del Jarama. Tratamos los temas de la Crianza Consciente y el Homeschooling y fue una experiencia increíble!!! Hace seis años que llevo trabajando día a día en este terreno, pero nunca me había encontrado con una oportunidad así y estoy súper agradecida.






Así que os dejo el enlace directo al audio y espero poder aportar a muchas personas.

Abrazos!!


Mis primeros pasos en el homeschooling y mis primeros miedos

Cuando surgió la idea de comenzar con un blog sobre homeschooling, una de las razones por las que no dudé en participar fue porque uno de los objetivos era compartir nuestra experiencia para ayudar, aclarar o inspirar a otras personas que están comenzando.







Como muchos de nosotros, hace seis años me encontré en la situación de valorar la "no escolarización" como una opción y cualquier apoyo o experiencia me fue útil.

Cada familia tiene unos motivos para planteárselo pero, lo que más ruido hacía en mi cabeza eran los miedos... Cuando comienzas un camino que no está previamente trazado, a veces resulta muy difícil seguirlo... En realidad, ningún camino es perfecto, ¿ habéis escuchado a padres quejándose sobre los profesores de los niños, sobre los deberes, sobre la compatibilidad de horarios colegio-trabajo, sobre algún compañero o padre de compañero, el gasto de los libros, bla bla bla bla bla bla...? Eso, sin hablar de otros temas de mayor profundidad como respeto de ritmos, respeto de intereses, desarrollo personal, motivación... Entonces, creo que está claro que ningún camino es totalmente llano...

Todo esto me quedó claro en poco tiempo pero había algunos comentarios de personas que retumbaban en mi mente por las noches y eso es lo que me gustaría compartir porque creo que hay muchas opciones en la vida y que el miedo solo nos paraliza y no nos permite cuestionarnos algo, darnos la oportunidad de indagarlo y buscar la forma adecuada de desarrollarlo.

Una de esas frases torturadoras era "Necesita adaptarse a la sociedad en la que vive". Me atormentaba. Nadie quiere fastidiar la vida de su hijo, pero es que el mío expresaba con todas sus ganas que no quería pisar más un cole y tenía claras sus razones con tan sólo tres años de edad y cuatro meses de experiencia en las aulas de infantil. Así que tras muchas horas de cuestionármelo todo y darle vueltas, llegué a la conclusión de que hay muchos tipos de sociedades en el mundo y que mi hijo puede cambiar a otro país si no se adapta a éste, pero aún así, lo veo difícil porque sólo en esta sociedad, hay gente que decide ser empresario porque encaja con su personalidad y otros se decantan por ser funcionarios, unos prefieren trabajar por la noche y otros madrugar, unos viven de fiesta en fiesta y otros eligen el retiro espiritual como forma de vida.... y, así, un montón más de opciones. De esta forma superé este miedo. ;D

Otra de esas tormentosas ideas era " No puede aprender/estudiar sólo lo que le gusta". Yo fui al colegio, instituto, universidad y conservatorio, me adapté a la perfección y alcancé todas las expectativas que el sistema había puesto para mí con las mejores notas. Y aún así, he olvidado casi todo lo que estudié, sobre todo, aquello que no es mi pasión. ¿A cuántas personas conocéis que le ha pasado también? También conozco personas que no pudieron obtener los certificados de estudios en su momento y después han preparado la prueba de mayores de 25 años para acceder a la universidad y les ha ido de maravilla... No era mi ideal, pero me hizo plantearme que, tanto si olvidas lo que estudiaste, como si no lo estudiaste nunca, es bastante fácil de preparar unos añitos más tarde... y, ¿Cuántas veces estudiasteis las mismas conjugaciones verbales o los mismos temas en diferentes cursos? con lo que tampoco es necesario estudiar durante tantos años... Y así, un poquito más de tranquilidad llegó a mí. ;D

También me preguntaban "¿Vas a poder enseñarle tú?". Bueno, le enseñamos muchas cosas a nuestros hijos y muchos padres de niños escolarizados se quejan de que las explicaciones de clase no cubren las necesidades de los niños y que los mismos padres han de estudiar los temas para explicárselo. "Esto vale para infantil, pero ¿luego?" te preguntan después... Pues lo mismo, si puedes estudiártelo, lo haces y se lo explicas y, si no, buscas un profe particular o cualquier otra opción... como haría un padre de niño escolarizado, ¿o no?

Con estos miedos fuera de mi mente, la cosa empezó a verse clara. Luego vienen otras dudas y otras y otras, pero creo que eso es así siempre que eliges seguir tus propios pasos.

Creo que la educación alternativa da para hablar sin cesar y el propio homeschooling o unschooling   (como hacemos nosotros) va más allá de la educación. Pero eso da para otro post.






Publicado también para el blog Homeschooling en Madrid

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