Homeschooling. Un día como otro cualquiera.

Lo de hacer homeschooling surgió como otra de tantas cosas en mi vida en los últimos años, sin planearlo.  Pero, la verdad, es que le he cogido el gusto a esta inercia. De esta manera, la esencia de tus días no se rigen por un calendario ni por unas horas a las que fichar sin motivo de peso, todo fluye en un orden natural.... y es cuando surgen las ocasiones.

Como mis niños son bastante pequeños no llevamos un programa, vamos aprendiendo del día a día, de las cuestiones que aparecen, y, casi siempre, suelen mezclarse varias disciplinas a la vez. Pero lo que más cuidamos, de momento, es que crezcan con confianza en ellos mismos y en nosotros.

El otro día en el parque, mientras la peque dormía en el portabebé, recordamos que podíamos fabricar un compás con una cuerda y un lápiz atado a uno de los extremos de ésta. Como el parque tiene el suelo de arena, propuse que podíamos utilizar nuestras propias piernas a modo de compás, para ver otra forma de utilizar nuestro cuerpo o los recursos que tenemos disponibles, así que nos liamos a dibujar circunferencias.






Con un pie fijo en la arena, separábamos el otro pie y girábamos sobre nosotros mismos. Separando más el pie "móvil" se dibuja una circunferencia más grande y cerrándolo, una más pequeña.... Dibujamos los radios ( como los de las bicis), el diámetro, vimos cuántos pasos había que dar para recorrer el perímetro de una circunferencia más grande o más pequeña, el área... 

Hablando sobre los círculos concéntricos, Marcos se colocó en el centro y entones surgió hablar sobre las ondas que se dibujan en el mar cuando cae una piedra, pasamos a hablar del sonido y a recordar que tenemos o somos energía, energía que une los átomos de nuestro cuerpo ( ya habíamos trabajado los átomos y moléculas con globos.... es una actividad que nos inventamos muy chula que ya os comentaré y con la que lo entienden genial). 


 



El caso es que hacía unos días habíamos estado trabajando la asana de "el árbol" de Yogueando con Mi Cucolinet y a Marcos le apeteció incluirla en nuestra actividad a razón de hablar sobre energías y estar rodeado de un entorno propicio. La verdad es que me sorprendió un montón porque llevo dos años hablando con él del tema del yoga, explicándole, haciendo respiraciones... pero nunca había mostrado interés hasta hace unos días, es como si hubiera estado tomando nota todo este tiempo mientras decía " ¡el yoga es un rollo!", parece como si lo hubiera interiorizado y ahora está floreciendo. Estoy súper contenta porque creo que es una semilla importante que le puede ayudar toda su vida.





Después, no sé ni cómo surgió, estuvieron tocando ritmos con unos instrumentos que se construyeron... o no sé si se puede llamar así, más bien, utilizaron sus cuerpos y la naturaleza para hacer música. Idearon un tambor con arena prensada, unas baquetas con palos y unos "no sé qué" con piedras y se pusieron a hacer sus ritmos y a compartir y a colaborar... y a sentir.






Para mí, esa es la riqueza de nuestros días, que mis niños disfruten mientras aprenden y que tengan la posibilidad de desarrollarse como personas a la vez que como profesionales. Que nutran su personalidad, a la vez que su sensibilidad y su conocimiento. Acompañarles mientras construyen su camino, darles recursos pero también ayudarles para que aprovechen los que tienen a su alcance. 



1 comentario:

  1. Oh qué maravilla!!!, poder contar además con esos entornos facilita mucho. Y lo del Yoga, ains, me he emocionado y todo :-).

    Muchos Besotes!!!.

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Me encanta recibir vuestros comentarios. Me hace mucha ilusión porque las personas y las experiencias son la esencia de este blog.

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