Nuestra Lactancia en Tándem ( I Parte)


Hoy os escribo para contaros mi experiencia con la lactancia en tándem. Este término se aplica en aquellos casos en que una madre y su hijo mantienen la lactancia durante el embarazo de un segundo o tercer bebé o incluso después del nacimiento de éste.

Si acerca de la lactancia materna existen prejuicios y falta de información, cuando nos referimos a la lactancia en tándem, es algo ya insospechado.

Nuestra historia comenzó hace tres años, cuando me quedé embarazada de Álex, mi segundo hijo. Entonces Marcos tenía casi tres años. Aún tomaba pecho, pero al hacerlo, yo comenzaba a sentir contracciones. Como en mi primer embarazo había estado de baja por riesgo de parto prematuro, tuve miedo y le expliqué a Marcos que no podría tomar pecho frecuentemente hasta que naciera su hermano. Él lo comprendió y, sólo de vez en cuando, me pedía tomar un poquito. Y fue de esta manera como continuamos durante el resto del embarazo, aunque seguía teniendo leche, las contracciones dejaron de ser tan habituales.

Con el nacimiento de Álex, Marcos se reenganchó. Tenía tres años y medio y fue, entonces, cuando comenzamos a escuchar todo tipo de barbaridades ¡¡ No os podéis imaginar!! Llegaron incluso a decir que le quitaba el alimento a su hermano y que podría morirse!!! Aquello fue un punto y aparte… Hablé con él para que tuviera claro que yo podía dar leche a los dos sin que hubiera ningún problema, que había casos de gemelos lactantes y no pasaba nada!! Sobre todo me esforcé porque él no se sintiera mal y estuviera respaldado por mí.


En aquel momento todavía me faltaba información sobre la lactancia en general, pero, como había leído el libro de “Un regalo para toda la vida” de Carlos González, sí tenía claro que existían casos de mujeres que habían criado a su hijo con un solo pecho. Así que asigné un pecho para cada uno para asegurarme de que daría así la producción que cada uno necesitase.

Unos meses después conocí una web (que no encuentro a día de hoy) en donde estaban reflejadas todas aquellas experiencias, sensaciones y resultados ( todos positivos) que yo misma había obtenido con la decisión de respetar y compartir la lactancia de mis hijos. Aquella web  nombraba cosas como que la lactancia en tándem minimizaba los celos entre hermanos porque los mayores no se sentían desplazados, sino incluidos, que se establecía una relación muy estrecha entre ellos al compartir, que el mayor ayudaba a evitar el exceso de leche en algunos casos y aseguraba que no faltaría en otros, … Y, sinceramente, aunque no había necesitado el apoyo externo para tomar mi decisión de forma firme, he de confesar que tras leer aquel artículo me sentí aliviada.



Cuando tomas este camino y no encuentras información ni apoyo externo, sino críticas, advertencias catastrofistas y “madre mías”, hay ocasiones en las que consiguen que dudes. Pero, por encima de todo eso, cuando estás con los tuyos, no puedes evitar escuchar aquello que sientes de forma natural en tu interior: ES LA MADRE NATURALEZA Y NO PUEDES IGNORAR SU GRITO.  


Os dejo un extracto de “ Un regalo para toda la vida. Guía de lactancia materna” del Dr. Carlos González.


Espero que lo disfrutéis!!




Muchos niños se destetan durante el embarazo de forma más o menos voluntaria, por una combinación de tres factores:

• Ya le tocaba. Un día u otro se tenía que destetar; y si la madre vuelve a estar embarazada, es que el bebé ya no es tan bebé...
• La cantidad de leche disminuye y su sabor cambia, o al menos eso se rumorea, a mediados del embarazo. Algunos niños dicen <<¡puagh!>> y no quieren más.
• A muchas madres les duelen los pezones durante el embarazo, así que no ponen muy buena cara cuando su hijo mama, y este capta la indirecta.
Pero otros muchos niños superan todos los obstáculos. Permanecen impasibles ante indirectas y directas (o tal vez a sus madres no les duele), desean seguir mamando, y si notan algún cambio de sabor parece que no les importa. Muchas mujeres siguen dando el pecho durante todo el embarazo, y luego dan el pecho a los dos niños, lo que se conoce como lactancia en tándem.

Existen todavía muchos prejuicios al respecto, es probable que más de uno le diga que tiene que destetar inmediatamente. Veamos algunos de los argumentos que le pueden dar:

• ¿Dar el pecho provoca abortos? No. Es cierto, como dijimos más arriba, que poco después de reanudarse los ciclos menstruales puede haber algunos meses de insuficiencia lútea, en que el embrión no puede implantarse porque, cuando llega al útero, la menstruación ya ha comenzado. Pero en esos casos la madre ni sospecha que está embarazada; no hay un retraso, sino un adelanto de la regla. Una vez implantado el embrión, y consciente la madre de su embarazo, dar el pecho no puede producir un aborto. Se había creído así porque la oxitocina provoca contracciones del útero. Pero el útero solo es sensible a la oxitocina al final del embarazo; en los abortos provocados no se usa oxitocina porque no hace efecto. Recuerde que la actividad sexual también produce oxitocina, y no está prohibida durante el embarazo.
• ¿Podría la lactancia provocar un parto prematuro? Que yo sepa, nunca se ha visto tal cosa, aunque teóricamente podría ocurrir. Cuando una embarazada tiene amenaza de parto prematuro, se le recomienda reposo absoluto en cama. No puede trabajar, ni salir a la calle. Es decir, que caminar puede provocar un parto prematuro. Pero solo a la que tiene una amenaza de parto. El resto de las embarazadas puede caminar, trabajar o subir escaleras hasta el último día. Si su embarazo discurre normalmente, puede usted dar el pecho y pasear sin temor. Si le han recomendado reposo absoluto, entonces hay que comprobar si la lactancia es perjudicial o no. La oxitocina solo dura unos minutos en la sangre, se elimina rápidamente. Por eso cuando se administra oxitocina durante el parto, se hace con un gotero; poner una inyección cada dos horas, o cada media hora, no serviría de nada. Por tanto, si la lactancia produce contracciones, tiene que ser mientras el niño mama, en el mismo momento en que, meses atrás, notaba los entuertos y le goteaba el otro pecho. Si está usted en reposo absoluto por amenaza de parto prematuro, y justo en el momento de dar el pecho nota fuertes contracciones, será mejor que deje de dar el pecho. Pero si las contracciones no coinciden con la toma, si se producen veinte minutos o dos horas después, puede dar el pecho tranquilamente.
• ¿No será mucho desgaste dar el pecho durante el embarazo? No. Más desgaste es estar embarazada de gemelos, y no digamos de cuatrillizos. Frente al esfuerzo que representa para el organismo un embarazo, la lactancia solo añade un poquitín más. Y de todas maneras, las madres europeas de ahora raramente pasan de los tres hijos; piense que nuestras bisabuelas solían tener cinco o siete, y muchas veces daban el pecho durante el embarazo, en una época en que no todo el mundo comía todos los días. Simplemente, coma lo necesario para ganar peso normalmente.
• En la lactancia en tándem, ¿el mayor no le quitará la leche al pequeño? No. Habrá leche para los dos.Incluso es probable que el mayor, con su fuerte succión, estimule mejor el pecho y gracias a ellos haya más leche para el bebé. Al principio es razonable darle siempre primero al bebé, pero al cabo de unas semanas ya no tendrá importancia.
• ¿No le contagiará el mayor sus virus, dejando las babas en el pezón? El mayor le contagiará sus virus al pequeño, haga lo que haga. En general basta con estar en la misma casa, pero es que además los hermanitos mayores tienen mucha costumbre de abalanzarse sobre los recién nacidos y besuquearlos. Afortunadamente, la leche materna tiene en cada momento anticuerpos contra los virus que están de moda en la familia; no es raro que mamá, papá y el hermano tengan la gripe, y el bebé se libre. No necesita desinfectar el pecho entre un niño y otro.
De los niños que dejan de mamar durante el embarazo, algunos vuelven a pedir el pecho cuando ven mamar a su hermanito. Lo mejor es darles el pecho sin rechistar; generalmente intentan mamar un poco, no se acuerdan, les sorprende el sabor casi olvidado, dictaminan: <<¡Es leche para bebés pequeñitos!>>, y no piden más. Probablemente lo han pedido solo como prueba de amor, para comprobar que su mamá no les rechaza. También hay algunos niños que vuelven a reengancharse para unos meses más de lactancia; es normal.

1 comentario:

Me encanta recibir vuestros comentarios. Me hace mucha ilusión porque las personas y las experiencias son la esencia de este blog.

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